Facturación electrónica: cambio cultural y operativo para las empresas

La factura electrónica se avecina, obligando a empresas y autónomos a adaptar sus procesos y la gestión del circulante.

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La próxima obligación de facturación electrónica en España supone un cambio significativo para muchas empresas y autónomos. Estos deberán revisar y adaptar no solo sus procesos de facturas emitidas y recibidas, sino también su gestión del circulante en sentido amplio.

La Ley 18/2022, de 28 de septiembre, de creación y crecimiento de empresas (“Ley Crea y Crece”), impone la obligación de que todos los empresarios y profesionales deban expedir, remitir y recibir facturas electrónicas en sus relaciones comerciales con otros empresarios y profesionales. Por otro lado, habilita a los Ministerios de Asuntos Económicos y Transformación Digital y de Hacienda y Función Pública para que determinen reglamentariamente los requisitos y características del nuevo sistema. 

Hacienda está actualmente desarrollando una plataforma pública y gratuita que permitirá la emisión, recepción y consulta de facturas electrónicas. Esta plataforma, que servirá como alternativa a las soluciones privadas, se espera que sea la opción preferida por microempresas y autónomos. Además, actuará como un repositorio universal de facturas, ya que a ella deberán remitirse copias de todas las facturas que sean gestionadas por plataformas privadas. 

Reglamento previsto para 2024 

El reglamento, todavía pendiente de publicación, determinará los requisitos técnicos y de información a incluir en la factura electrónica a efectos de verificar la fecha de pago y obtener los plazos efectivos de pago entre empresas y autónomos, entendiendo que el principal objetivo de esta normativa es reducir la morosidad comercial.

Se espera que la aprobación del reglamento se produzca en los primeros meses de 2024. Una vez aprobado, la facturación electrónica será obligatoria en un año para los empresarios y profesionales que facturen más de 8 millones de euros, y en dos años para el resto. Aunque exista cierta incertidumbre sobre la fecha exacta de aprobación del reglamento, a estas alturas no hay duda de que la obligación de facturar electrónicamente está en camino. Por tanto, es esencial que las empresas se preparen para ello. 

Cambiar la forma de pensar sobre el proceso de facturación 

Estamos ante un cambio cultural en el proceso de facturación de las empresas que puede impactarlas de distinta manera dependiendo de su tamaño y volumen de operaciones. Las empresas grandes cuentan con más recursos para adaptarse, pero pueden enfrentarse a desafíos más complejos debido a la escala de sus operaciones. Por su parte, las pymes y los autónomos pueden tener menos recursos, pero también procesos más sencillos que adaptar. En cualquier caso, es un tema a planificar correctamente y con suficiente antelación.

Además de la necesaria transformación técnica de los procesos, el personal, la información y los sistemas, es crucial analizar cómo este cambio puede influir en la gestión del circulante, y en particular en la del crédito comercial o de proveedores. No olvidemos que este es el instrumento financiero más utilizado por las empresas, que podría verse afectado por una posible reducción de los plazos de pago debido a la mayor trazabilidad y control que la facturación electrónica proporcionará.

Fuente: iberinform.es/blog/